lunes, 24 de enero de 2011

LA IMPORTANCIA DE PAGAR IMPUESTOS

LA IMPORTANCIA DE PAGAR IMPUESTOS

JESUS JIMENEZ LABAN

La temporada de verano es también "estación tributaria". De hecho, es la época en la que personas naturales y jurídicas hacen su declaración jurada y pago de impuestos.

La declaración jurada es un acto de fe del contribuyente. Es una manifestacion electronica o escrita que se hace bajo juramento de decir la verdad -pago que corresponde a ingresos reales- y comprometiendo la responsabilidad. "Lo que declaro es cierto y soy responsable ante la ley por lo que digo", algo sumamente delicado.

Por consiguiente, amerita entender la importancia de la tributación. A los ojos de los tratadista -Giannini, Micheli, Wagner "el tributo es el impuesto que paga el ciudadano para contribuir a sostener los gastos de la colectividad organizada y como la manifestacion más típica del poder de supremacia del Estado.

Por su propia definición, el tributo -sea impuesto, tasa, contribución siguiendo a Wagner- es una cotizacion forzosa que el Estado exige de los individuos para cubir sus gastos generales.

"La generalidad de tributaristas en materia tributaria, coinciden en que tributar es desprenderse el contribuyente de una parte de su patrimonio particular para entregárselo al Estado", nos recuerda el especialista Pedro Flores Polo.

Se escucha con frecuencia que a nadie le gusta pagar impuestos. Hay quienes creen que es un acto desagradable desprenderse de parte del ingreso y de la propiedad para cumplir con una obligación tributaria, pero la tributación -insisto- es fundamental e indispensable para sostener en el tiempo a una sociedad que reclama la protección del Estado en los cuatro derechos fundamentales de un Ser humano: libertad, vida, propiedad y seguridad.

Casi siempre se ve el mismo tira y afloja. Basta recordar que en la antiguedad no habia distincion entre la hacienda privada de los príncipes y la hacienda pública. Con el paso del tiempo surgieron los contribuyentes como resultado de acumulación de renta y patrimonio y la necesidad del Fisco de contar con mas recursos para cubrir las necesidades sociales y promover y asegurar el desarrollo económico de los pueblos.

Es tan importante la tributación que ha sobrevivido el principio anglosajón "no taxation without representation", siendo los legisladores los únicos autorizados a crear, modificar o suprimir tributos.   Sin Congreso no existe obligación ciudadana al tributo. "No hay obligacion de tributar si no hay derecho de elegir representantes ... La ley procede el Congreso", sostiene el desaparecido jurista Enrique Chirinos Soto.

Por eso, como ocurre con el sistema penal "nullum crimen sine lege" (no hay pena sin ley), también podemos decir "nullum tributum sine lege" (no hay tributo sin ley), viejo principio del derecho romano.

Queda claro, entonces, tributar no es un acto facultativo sino una acción forzosa para lo cual el Estado hace sentir toda su fuerza (ius imperium).


Ahora que los organismos internacionales -Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial- y otros foros -como la OEA y la CEPAL- hablan de la hora de la igualdad, de la equidad y de una mejor distribución de la riqueza, se reactualiza la urgencia de perfeccionar la recaudación tributaria para emprender las reformas del Estado al servicio del ciudadano.

Por supuesto, hay una diversidad de impuestos -al consumo, al valor agregado, al patrimonio, directos, indirectos, monofásicos, plurifásicos,  territoriales, cedulares, proporcionales, ciegos, progresivos, regresivos etc.- cada cual con sus características propias y en diferentes categoría. Unos afectando directamente a la persona. Otros gravando la renta y el patrimonio o algunas o todas las etapas del proceso económico.

Sea como fuere, aquí lo importante es que se cumplan y se apliquen en función de los principios universalmente consagrados en el derecho tributario.

Haciendo memoria de mis clases de derecho tributario, me parece muy oportuno recordar el principio de publicidad, vale decir, es indispensable que la ley tributaria sea conocida por todos para que sea obligatoria. De ahí, la importancia de hacer pedagogía en la masa de contribuyentes acerca de cada impuesto para crear lo que tanto falta, la conciencia tributaria.

Del mismo modo, el principio de la certeza, esto es, la ley tributaria debe ser inequivoca, inconfudible.

Junto con ellos están el principio de uniformidad y no admitir distingos entre las personas. El de no confiscatoriedad, los tributos no deben ni pueden ser leoninos, y el principio de justicia, por lo dicho antes,  no hay impuesto confiscatorio ni privilegio personal. Y, no menos importante, el principio de legalidad, la facultad exclusiva del Congreso de dictar leyes. La ley procede del Congreso.

Por supuesto, esta la economía en la recaudación, el tributo será contraproducente si genera más gastos que el producto recaudado.

Claro, en varios países de América Latina se vienen aplicando con éxito la reducción de impuestos. Y es que que cuando hay crisis financiera las empresas tambalean, baja el consumo, se reducen los resultados, baja la recaudacion, sube la morosidad bancaria y aumenta el desempleo.


No me toca a mi evaluar la eficacia y la eficiencia de los mecanismos de control y fiscalización de impuestos contra la evasión, la elusión o deducciones maliciosas mas allá de los sorteos de comprobantes de pago, los mecanismos electronicos bancarios, consulares y aduaneros entre otros lo cual ayuda a cruzar información para detectar, identificar y notificar a presuntos o potenciales evasores.

Sin embargo, para nadie es un secreto que genera malestar social cuando se percibe que algunos grupos no pagan lo que exactamente deben, o uno que otro restaurante no acepta tarjetas de crédito para evadir el control o premios o incentivos tributarios fuera de época. 
Del mismo modo que inquietan las prácticas cada vez mas sofisticadas de ciertos grupos para pagar menos impuestos, muchos también critican aquello que resulta desproporcionado crear impuestos ciegos para gravar actividades económicas en auge hasta hacerlas colapsar, pagar mas impuestos de lo que se produce o no poder por razones de plazo recuperar el crédito fiscal que muchas veces es la salvación de una persona natural o jurídica en tiempo sobrevivencia.

Por todas estas consideraciones es importante ver el poder de tributar que tiene el ciudadano porque con esa su cuota se hace posible la estructuración de un presupuesto publico financiado y equilibrado.

Si esto fuera así, los recursos de ese presupuesto -preñado de sudor y sacrificio de cada contribuyente- serán repartidos en las obras de bienestar que requiere el país.

Una mejor distribución de la riqueza empieza por una justa y equitativa tributación. Pero ¿qué puede pasar cuando se producen destapes de corrupción -el pillaje publico sustrayendo esos recursos- o cuando algún régimen irresponsable arma la pachanga ofreciendo aumentos sin fundamento tecnico o cuando la autoridad local o regional levanta un monumento al sombrero?

Sin duda, una profunda decepción , frustración y desconcierto porque el hombre de a pie que paga sus impuestos ve que sus recursose fugan por el cano del dispendio.

Esta realidad puede se parte del sentido común de muchos ciudadanos, pero también generar obligación en los gobernantes de rendir cuentas.

6 comentarios:

  1. muy buena la imformacion

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  2. xvr esta bn para mi trabaJO GRAXIAS :D

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  3. Excelente la información!:)

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  4. es imxtante ya q graxias a los impuestos se mueven las obras beneficas pero n solo para eso otra manera en el q es usado es para actos civicos y pùblicos

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  5. la utilidad q le da al estado es impulsar proyectos beneficos para la poblaciòn lugar d esas recaudaciones ya q el gobierno deve administrar unicamente los impuestos para destinatarios a servicios publicos cm educacion y salud.

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  6. interesante informacion!!!!!!!!!!!! :D

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