domingo, 2 de julio de 2017

NUNCA ES INCOMPATIBLE LA MORAL CON LA EFICACIA

EMPRESA: NUNCA ES INCOMPATIBLE LA MORAL CON LA EFICACIA

JESUS JIMENEZ, presidente de CENTRUM LABAN, la nueva frontera en inversiones, negocios e información

Una empresa es una aventura que se hace con valor. Están en ella la visión, lo que quiere hacer su líder y la misión lo que quiere alcanzar, siempre al servicio de los demás. El servicio que es una conexión directa con el prójimo no debe olvidar nunca.

Del mismo modo, asegurarse que la empresa sea rentable y sostenible para garantizar su crecimiento, la generación de empleo y la innovación.

Por lo antes dicho, ninguna organización que quiera sobrevivir en el tiempo puede caer en el ilícito inmoral y el ilícito ilegal. Los malos comportamientos de las compañías destruyen el valor de un esfuerzo valiente, la misma empresa.

Justo Villafañe, consultor internacional en su visita al Programa de Alta Dirección - PAD a la que fui invitado cordialmente por su Directora, Dra. Fabiola Morales, nos recordó en su ponencia "Gestion de la Reputación" que una organización puede mostrar una excelente realidad -entiéndase relevancia finaniera, calidad de oferta, talento, innovación, internacionalización- pero si no tiene reconocimiento de su comportamiento no acumula valor, es pérdida.
En este mundo global es necesario el reconocimiento del comportamiento para alcanzar posicionamiento entre los stakeholders, sean estos consumidor, inversor/analista, empleado, regulador, periodista-.

Quedó claro el binomio Realidad+Reconocimiento. O, mucho mejor, la fórmula Realidad+Reconocimiento=Reputación. De esto se deduce, como apunta Villafane, "Si hay realidad sin reconocimiento, la REPUTACION no crea valor". "Si hay reconocimiento sin realidad, será solo IMAGEN".

Como estamos en un mundo que nos monitorean con la métrica dentro y fuera de las frontera de la empresa, es extremadamente importante cuidar la reputación. Negocios no transparentes no son rentables.

Y usar la métrica para saber si avanzamos o retrocedemos. Como dice Drucker "todo lo que no se mide, no se puede gestionar".

Existen en el mundo grandes organizaciones de evaluación de reconocimiento -cada una con metodologia propia, entre ellas PERCO, que previene y gestiona el riesgo reputacional; IRON, inteligencia reputacional en el entorno on line MARCA, creación o reposicionamiento de marcas. Inclusive IRBG, índice reputacional de buen gobierno).

Esto es tan real como la evaluación que harán afuera del riesgo político, las empresas involucradas en Lavajato o las señales de gobernabilidad que arroja el país o las corporaciones que se desplomaron en la bolsa por malos actos, por comportamiento.

En otras latitudes ha habido también crisis. Cayeron en el punto negro British Petroleum que por una negligencia derribó al CEO y sus acciones registraron pérdida por 13.000 millones de euros y 24.000 millones en amortizaciones. Los vemos en el DieselGate, con el tema de la emisiones, en dos dias perdió !/3 de su valor. O en Societé Generale en la que un ludópata se apodero del mando de las inversiones en bolsa.

En medio de terremotos políticos y crisis financieras, todavía vemos la evolución de la caída de empresas importantes peruanas bajo el manto de la corrupción. Otra vez aparece aquí el comportamiento como guia rectora de todo lo demás.
No es incompatible, como dice la conferencia la moral con la eficacia.

Hay que hacer las cosas derechas. Queda claro, pues, que la reputación, que es gestión de comunicación, aumenta valor a las acciones, permite incrementar los ingresos, reduce costos de capital, genera productividad y gestión de talento, disminuye la presión fiscal y el reconocimiento de los stakeholders.


Será hasta otra oportunidad. Gracias a la Universidad de Piura. Gracias por el favor de su atención.

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