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martes, 20 de julio de 2010

Los códigos del cambio

LOS RATIOS DE LOS NEGOCIOS EN MARCHA

JESUS JIMENEZ LABAN

Para atacar los puntos débiles en una empresa, hay que hacerle ver a la gente que vale mas de lo que cree. Y decir la verdad, por supuesto. Esto no solo genera gratitud sino lealtad al líder, a la marca y los proyectos más ambiciosos en el mundo de los negocios. Sin embargo, a veces, algunos ven un mar lleno de dificultades, incluso antes de haber empezado.

Muchos autores hablan de lo mismo. No existen problemas, sino retos. Todos – y no les falta razón- dicen la misma cosa: rodearse de una coraza indestructible para alejar los malos pensamientos. La espiritualidad, la mente positiva y el trabajo hercúleo y constante aseguran que el esfuerzo sea recompensado, más tarde o más temprano.

Mucha gente estudia en las mejores escuelas de negocios, cosa que está bien. Sin embargo, pocos son los que vuelven a estudiar después de la licenciatura, la maestria y el doctorado. Volver a la universidad es encontrar actualidad, alerta y comunicación para hacer cosas nuevas en el negocio. La innovación está en las ideas y la universidad debe ser el lugar, por excelencia, para encontrarlas. Quien quiera aumentar la fuerza de sus ventas y, por tanto, el volumen de colocaciones y las utilidades, no debe dejar de producir cosas útiles. La gente quiere cosas que le simplifiquen la vida y que le brinden soluciones en el momento preciso y el lugar indicado porque todos queremos trabajar para vivir, no vivir para trabajar.

Poderosas herramientas de los negocios modernos son los mensajes que apelan a las emociones del corazón, al impacto del prestigio y la seguridad. La razón es simple. Por razones sicológica, es natural que los compradores busquen ser amadas, quieran estar seguras y tener a alguien a quien admirar.

Si el recién iniciado en los negocios entiende que para llegar a la meta es necesario adquirir una forma de ser, habrá avanzado varios cuerpos de ventaja en la carrera final respecto de su competidor. Algunas veces resulta inevitable presentar argumentos a la fiera de que ¨tu no eres la presa y que se convenza que debe comer a la otra¨. En la misma medida que las técnicas de negociación suelen ser efectivas para solucionar conflictos –via mediación, conciliación o arbitraje- en la misma medida se requiere hacer uso de la persuasión para alejarse de un peligro, evitar un retraso en los procesos o simplemente no parar un negocio.

No cabe duda, quienes han trabajado de manera solitaria, no han llegado lejos. Nadie ha llegado lejos si ha aplicado sus ideas de manera solitaria. Una buena idea necesita una companera por lo que es importante aprender a co-crear, vale decir, compartir la información y descubrir juntos, como síntesis, una nueva oportunidad. Esto quiere decir, trabajar en equipo con visión de futuro, formando cadenas de personas y enlazar instituciones con espíritu previsor alrededor de una idea piloto. El tejido de una red –aliado a un concepto arácnido- es lo que más se aproxima a la realidad humana.

La vida prolongada de un negocio está determinada por la innovación, cosa que no es posible si no nos rodeamos de ideas creativas. La investigación y desarrollo en laboratorio de la empresa, pueden agotarse en algún momento, pero lo que no puede parar es la innovación porque ello sería un pasaporte a la liquidación y disolución de la compañía. Si las ideas se agotan en la propia compañía, el siguiente movimiento debe ser una alianza con la sociedad.

Empresas pioneras han inventado, por ejemplo, los centros de innovación, convocando a jóvenes para que jueguen en las computadoras. El clima apropiado creado para ellos condiciona la aparición de nuevas ideas, algunas de las cuales se comercializan iniciando a sus inventores en el mundo de las patentes y del desarrollo de software.

El futuro de las empresas en competencia va por este camino. Se ha querido, pues, pasar del laboratorio a la vida real. El sustento de esa nueva vida son las ideas de los jóvenes que crean productos con códigos que entienden los jóvenes. Los consumidores son jóvenes, todos ellos totalmente digitales. Están en internet y no en la televisión, están en el teléfono móvil y no en la lap top y están en todas partes donde no pueden estar quienes no conocen sus códigos.

Por último, si por algún motivo se pasa por alto algo, lo frecuente es olvidarlo. Gran error. Esa omisión puede ser la idea del futuro. Cuando ésta haya madurado, rendirá frutos, de manera que las mejores iniciativas no son para aplicarlas al día siguiente. Hay que dejarlas que reposen como el vino.

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