viernes, 28 de septiembre de 2012

ULTIMOS ESTUDIOS DE HARVARD: ¿SON LAS REDES SOCIALES PARA GENTE OCIOSA O DESOCUPADA O SON PARTE DEL TRABAJO DEL SIGLO XXI?



ULTIMOS ESTUDIOS DE HARVARD: ¿SON LAS REDES SOCIALES PARA GENTE OCIOSA O DESOCUPADA O SON PARTE DEL TRABAJO DEL SIGLO XXI?

JESUS JIMENEZ LABAN

Hay un tremendo error que están cometiendo muchos ejecutivos en el mundo. Se preocupan, con acierto, de formarse en las mejores universidades del mundo para afinar su planeamiento estratégico, pero descuidan, de manera inexplicable, la comunicación empresarial. 

Saben un montón de liderazgo, gerencia, gestión, diseño de proyectos, ISOs etc, pero no están entrenados para dar la cara a una cámara de televisión, escribir en la red y desarrollar el arte del reenvío, retwiteo, del compartir un mensaje con contenidos útiles en redes.

Para estar en la cresta de la ola, los ejecutivos necesitan ser accesibles, que la gente no tenga dificultad para comunicarse con ellos y auténticos, que no oculten sus actos, que sean transparentes, según varias opiniones. 

Hay gente chapada a la antigua que piensa que estar en las redes sociales es solo para ociosos, para los que no trabajan. No, las redes son para gente muy ocupada, ocupadísima. Son parte de su trabajo y por escribir, conectarse, contactar con redes hay nuevos trabajos, nuevos clientes, nuevas inversiones. Es parte del desarrollo empresarial y corporativo.

"Las personas quieren presidentes ejecutivos de carne y hueso. Quieren saber lo que piensan", dice Bill George, profesor de gestión en la escuela de negocios de la Universidad de Harvard.

Quien le pone peros al ingreso a las redes, no tiene argumentos válidos. Peor, se le ve como un hombre sin visión de largo plazo.

Twitter es la moda del momento. Pueden estar ahí el joven, el adolescente y el abuelo, todos juntos. No tener presencia en el microblogueo es como llegar tarde a la fiesta.

Pero es curioso. Lo altos ejecutivos en el mundo, que se supone deberian estar en las redes sociales, brillan por su ausencia. Leslie Kwok y Melissa Korn, que analizan el fenómeno, dicen que no hacer un tuit en la red es dejar de comunicare con los clientes y perder oportunidades de negocios.

Para unos, meterse en medios sociales es exponerse a querellas, filtración de secretos y la ira de algunos clientes. Para otros, todavía no está del todo probado la correlación directa entre los seguidores en Twitter y las ventas- 

Ejecutivo que no se agarra con uñas y dientes al microblogueo, pierde. Por eso repito el párrafo: Quien le pone peros al ingreso a las redes, no tiene argumentos válidos. Peor, se le ve como un hombre sin visión de largo plazo o anticuado, fuera de tiempo y congelado. 

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