sábado, 7 de enero de 2017

BASES DEL LIDERAZGO Y HABILIDADES GERENCIALES


Asistente perfecta e inteligente

Un ejecutivo de un banco brasilero, que quiere imitar al Goldman Sach, dice que en este tiempo las ideas viables son las que valen. Si éstas funcionan, no le importa de dónde vengan, siempre y cuando sean de fuente confiable. 

Una secretaria puede tener ideas poderosas porque capta el entorno o el personal que forma parte del público interno, puede tener ideas precisas antes de acudir a la calle a captar ideas para mejorar la empresa

¡Bienvenidas sean esas ideas! Ahora bien, aunque las ideas sean buenas y una persona no hace química con otra para transmitirlas, no sabe trabajar en equipo o no practica las relaciones humanas, está en un problema enorme que salvar...

Dentro de este contexto, la secretaria  bien puede ser una asistente de gerencia. Está en el foco. Porqué se encarga de todos los aspectos de la empresa. Gustos del jefe, preferencias del directorio, así como luz, temperatura, música, seguridad. 

Pero la secretaria ahora ha encontrado un aliado tripe: el teléfono móvil, la computadora o el chat desde Whatsapp. Todo lo tiene controlado.


Habilidades profesionales que están en el centro de las emociones.

El entorno en el que se desenvuelve una secretaria es vital de importancia. Hoy más que nunca se estudian las emociones de los ejecutivos y de los empleados. Se ha vuelto una especialidad saber trabajar con gente en sus diferentes facetas psicológicas.  Una profesional que en su casa es un diablo y en su trabajo un ángel. Un diablo predicador que enseña a respetar las normas pero acosa a su subalterna. O un ejecutivo que salió con honores de la universidad, es el número 1 en su especialidad, pero acaba de ser destituido por falta de inteligencia emocional.  El control de las emociones es actual y se ha vuelto un requisito para conseguir y mantener el empleo.  Inteligencia emocional entendida como "ese conjunto de habilidades que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo".  No le faltaba razón a Benjamín Franklin cuando decía que siempre hay razones para estar enfadados, pero éstas rara vez son buenas. Saber elegir a la gente por su inteligencia emocional tiene que ver con la productividad de un negocio, del trabajo, la pro actividad para adelantarse a la crisis y el éxito o el fracaso en una empresa. 

Saber llevarse bien con la gente y al mismo tiempo mantener relaciones cordiales con nuestros semejante no es una simple operación mecánica.  Gran parte de la explicación está en el estudio o en conocer el mundo del cerebro humano que se ha ido perfeccionando en millones de años.  Daniel Goleman, autor del libro "Inteligencia Emocional", explica claramente donde está cada cosa. Así, la respiración depende del tallo encefálico, el poder identificar peligros, temerlos evitarlos está en el sistema límbico, incluso los pensamientos, sentimientos y símbolos están en neo córtex.  Goleman aportó mucho con sus ideas que las hizo suyas la empresa. Pero no todas las veces  las personas controlan sus emociones. A veces la sinrazón domina sobre la razón.  Desde que Joseph LeDoux investigó la amígdala, la ciencia conoció que ésta dispara una hormona que empuja a comportamientos instintivos en las personas.  Es decir, las estructuras neuronales que se asientan en esa región secuestran una parte de las reacciones racionales, dejando cancha libre a los instintos.

No dejarse llevar por los nervios.  Las emociones se pueden administrar perfectamente con métodos adecuados.  Si bien es cierto, siguiendo a Daniel Goleman, la inteligencia emocional es innata al hombre, ésta se puede perfeccionar a lo largo de la vida, especialmente con gente mala que hace cosas malas, hombres que maltratan a mujeres, practican la agresión verbal en el trabajo, la oficina, el hogar o se dejan llevar por los ataques de nervios.

Entendiendo que hay gente que no sabe controlar sus emociones, que se deja llevar fácilmente por los nervios o tiene comportamientos instintivos antes que racionales, lo importante es escuchar.  Ese es el remedio, como decía el antiguo psicoanalista, dar respuesta  El remedio es ofrecer un buen feedback, "ser concreto, ofrecer soluciones y ser sensible al impacto de las palabras en el interlocutor".  

Por donde se le vea, ningún conflicto lleva a ninguna parte.  Es importante persuadir a la parte resistente a que desista de su actitud violenta. Los más modernos estudios de negociación aconsejan ir a la colaboración, en lugar de la confrontación como se aconsejaba antes.    Esto podría lograrse, en buena parte, volviéndose empático.  La empatía ayuda a "ponerse en los zapatos" de la otra persona, lo que significa comprender a la persona en paz y armonía.  Eso es vital para asegurar la paz en una empresa, en la familia, en la sociedad misma.  Quizás, tratar de cumplir lo que una vez dijo Aristóteles de "enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto".

Con información Daniel Goleman, Inteligencia Emocional, Harvard Business Review, Joseph LeDoux .





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