martes, 3 de julio de 2012

APROBACION DE REFORMA DE PENSIONES SERIA CUESTION DE SEMANAS


APROBACION DE REFORMA DE PENSIONES SERIA CUESTION DE SEMANAS


JESUS JIMENEZ LABAN


¿Cuál es la realidad del sistema privado de pensiones? A mi modo de ver, primero habría que definir cuántos afiliados activos existen en el sistema y cuántos se ha descolgado por razones de desempleo u otros motivos. Según lo que escuché en conferencia convocada por la Comisión de Economía del Congreso, el número de afiliados asciende a 5 millones, en tanto que los que ya no figuran como activos porque no cotizan, suman 2.5 millones, es decir, la mitad en un sistema que mueve US$ 30 mil millones de dólares.


La realidad es que a lo largo de una vida se puede presentar varias situaciones. Que el trabajador que se afilie, pierda el trabajo y con ello se vuelve inactivo. Que el empleado haga cotizaciones altas de acuerdo a sus ingresos también altos y como resultado tenga una pensión decente. O que habiéndose acogido al sistema a una edad avanzada –más allá de 45 años- la pensión del futuro jubilado sea miserable.


Las discusiones que he presenciado en el Congreso de la República es por una Reforma del Sistema de Pensiones. Desde el año pasado cuando se decidió impulsar esa reforma (Resolución ministerial 756-2011-EF/10) ha habido intercambio de opiniones entre instituciones –Banco Central de Reserva, Superintendencia de Banca y Seguros y el mismo MEF- así como un intenso debate de cada uno de los puntos de esta reforma en las comisiones de Defensa del Consumidor, Trabajo y Economía, incluyendo el Grupo de Trabajo Técnico en medio de marchas, contramarchas e incongruencias.


En medio del enredo jurídico que hay alrededor del tema, se puede distinguir en la rápida iniciativa del Ejecutivo –que ha recibido la Comisión de Defensa del Consumidor- tres aspectos fundamentales. Y lo voy a decir en términos que sean entendidos por todos –alejándome del tecnicismo. 


Se quiere, por un lado, dar cabida a una nuevas inversiones en AFP y como el mercado está ya descremado, se optaría por subastas para que los nuevos afiliados de cualquier AFP vaya a la que ofrezca menos cobro de comisiones. 


De otro lado, está la forma cómo se quiere cobrar las tasas, sea por comisión por saldos (el pago se incrementa mes a mes conforme aumenta el fondo) o por la comisión por flujos (remuneraciones). 


Al medio, figuran las cobranzas, es decir, se encargaría a la SUNAT para que cobre a los afiliados en nombre de las AFP, tema que ha puesto los pelos de punta. El Congresista Luis Galarreta, presidente de la Comisión de Economía, ha dicho que esto sería una tentación para que se disponga de los recursos. Con ciertas diferencias llegó a comparar el tema con el modelo argentino que terminó en la nacionalización de las pensiones, punto en el que le expresé mis dudas en rueda de prensa. 


Para mayor abundamiento cualquier ciudadano puede ver el expediente digital, proyectos de ley, búsqueda proyectos de ley en el Portal del Congreso de la República.


Galarreta, que ha presentado unas 14 enmiendas al proyecto del ejecutivo para suavizar esos tres puntos, cree que si se aprueba tal como está el proyecto, sería la primera vez que un proyecto de pensiones sea visto por una comisión del consumidor y no por una comisión de economía y trabajo. Y es que en su Plan de trabajo figura la normatividad del sistema de pensiones.


La Comisión de Economía sugiere poner como tope 45 años para afiliar a independientes para no tener pensiones bajísimas. Devolución de aportes del 100 por ciento si no es favorable a afiliado. Prohibición a la empresa de reducir pago de impuesto a la renta si éstas no ha transferido aporte retenido del trabajador. Y tipificar como delito apropiarse del aporte retenido del trabajador, además de jubilación anticipada temporal. 


Se pensó que la Comisión Permanente no tenía facultades para aprobar el proyecto, tal como ocurrió con los miembros del Banco Central de Reserva (BCR). Pero ésta tiene ley orgánica y aquél proyecto, no. Por consiguiente, de existir los votos necesarios, el dictamen que se debate en las próximas horas sería aprobado. La autógrafa de ley se enviaría a Palacio de Gobierno. Pueden ahí ocurrir dos cosas. 


O el Presidente de la Republica la observa o no la promulga. En cualquiera de los casos, el Congreso tiene facultades para promulgarla. 

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