martes, 11 de diciembre de 2012

MAS ALLA DEL PAN DE CADA DIA...CREACION DE VALOR COMPARTIDO


MAS ALLA DEL PAN DE CADA DIA...CREACION DE VALOR COMPARTIDO

JESUS JIMENEZ LABAN

Los tiempos cambian. En el pasado se demonizaba a los empresarios porque ganaban un montón sin compartir con su entorno. Cierto o no, el hecho concreto es que la riqueza era asociada a un grupo pequeño pudiente y un enorme mar humano de gente que no tenía para cubrir las necesidades más elementales: nutrición, salud, agua y el pan de cada día.

Escribo esto desde la Sala Raúl Porras Barrenechea (Ex-Senado de la República del Peru). Aquí se han venido a sentar el presidente del Congreso Victor Isla, el ministro de Economia, Luis Castilla, el presidente de CONFIEP Humberto Sepeziani

Todos juntos, teniendo como auditorio a un graneado grupo de empresarios y hombres que toman decisiones. Todos han venido a soñar, compartir experiencias y pensar en un futuro en que el pobre y rico sean parte del mismo proyecto.

A mí me parece que esto es bueno. Y más aun me parece que está llegando al Perú un nuevo paradigma que supera el concepto de responsabilidad social, aunque algunos se resisten a aceptarlo. Me estoy refiriendo al concepto de "creación de valor compartido" que es el nombre del Foro que se ha llevado a cabo en este recinto del Congreso del Perú.

Para entender el alcance del "valor compartido" como concepto nuevo en el quehacer empresarial en relación con la comunidad. Se trata de un "ganar-ganar", dice el presidente de CONFIEP, Humberto Speziani. Es una forma nueva de ayudar a los que menos tienen dando a la producción un sentido social y económico, comenta en su disertación el ministro Castilla. Viéndolo de esta forma, aquí se está aplicando el pensamiento de Michael Porter, uno de los hombres más autorizados para hablar y escribir sobre estrategia corporativa y social.

Pero me gustaría que estas autoridades no sean como otras que asisten a los eventos a calentar el asiento. No. Me encantaría, como lo han demostrado aquí, que vayan más allá del diagnóstico y las ideas. Lo que debe venir ahora es la implementación de estas ideas porque generan entusiasmo y compromiso entre ambas partes.

¿Por que no trabajar juntos pobres y ricos en la misma dirección? Es momento de ver los efectos de la productividad de manera compartida. Que gane el empresario que pone su capital de manera legítima y que los trabajadores -y las comunidades dentro de su entorno- se vean reflejados en sus proyectos. La realidad impone esta necesidad. Se quiere crear tranquilidad social en el país como forma de asegurar un buen clima para las inversiones.

Existen cerca de 50 empresas que silencionsamente estan ayudando a gente muy pobre en las zonas rurales altoandinas. Speziani habló de esto al referirse al desarrollo de habilidades de la gente para que mejore su calidad de vida, el refuerzo academico de profesores en escuelas andinas para atender a los niños y el empleo de redes para integrar comunicacionalmente al país. Es la respuesta a esa realidad que vivió Víctor Isla en Andoas, muchos antes de ser titular del Congreso, cuando veía que llegaba una empresa grande a la selva y esa inversión no representaba ningún progreso en la mejora de la calidad de vida de los pobladores.

En el mismo foro, "Creacion de Valor Compartido", presentado por el Congreso de la Republica y Confiep, pude escuchar en vivo y directo los testimonios de altos ejecutivos que lideran empresas que practican el valor compartido. Nestlé, que tiene presencia mundial, se ha dedicado a hacer obra en linea con la nutrición, la salud y la mejora de los campesinos. Una Asociación de Atocongo (la Unión de Cementos) mostró el trabajo de capacitación de los pobladores para crear su propio negocio, encontrar nuevos mercados conocer cómo hacer proyectos público-privados. 

Mencion aparte, dentro del mismo foro, merece Sigdo Koppers, un Centro de Formación Técnica que con ayuda de los gobiernmos locales, regionales, cámaras de comercio, recluta a los mejores jóvenes para adiestrarlos en servicios industriales. Este centro, que se parece mucho a Senati, da un titulo en dos años y medio, certificación con que los jóvenes ganan más empleabilidad. 

No menos importante, es el proyecto de ciudad digital que lleva a cabo IBM en la ciudad de Trujillo. Se ha propuesto esta compañia, dentro del concepto de valor compartido, sacar de las garras del analfabetismo digital a muchos jovenes atrapados en la brecha digital. 

Entonces, veo que hay una voluntad manifiesta de trabajar juntos Estado, Academia y Empresa Privada. Pero ¿ cuál es el problema? A mi modo de ver, tiene razón el ministro Castilla cuando hace notar que no tenemos impulso en ciencia y tecnología. Entonces, me vuelvo a preguntar¿qué hace el Congreso de la República para habilitar las partidas presupuestales que reclama la innovación de tecnología, pasos seminales (acciones semilla) hacia el desarrollo del Perú, a partir de la economía del conocimiento?.

Y esto ¿a qué se debe? Sencillamente, no existe financiamiento de riesgo para apoyar los proyectos del emprendeorismo. Si nadie arriesga, ¿cómo se puede producir la innovación en el país? Hay que apostar por los proyectos de los jóvenes. La Universidad está llamada a actuar teniendo en cuenta las necesidades de la empresa privada. 

Y esto es solo el comienzo porque lo que viene es tal vez lo que está haciendo IBM en Costa Rica, donde se ha instalado Intel para desarrollo de software, contenidos más allá del chip. La idea es construir cadenas de valor global para posicionarse juntos varios países con la colocación de productos y servicios.

A mi me parece buen síntoma que la comunidad empiece a ser incorporada por las empresas. En la medida que den buen trato al trabajador, en la misma medida este recurso humano devolverá -con las mejores energías y el mayor esfuerzo- la mayor calidad. Todos ganan, gana el trabajador, gana el empresario. 

Una forma inicial de hacer alianza estratégica entre pobres y ricos -ambos igualmente involucrados- es pues la creación del valor compartido. Así sea.

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