domingo, 3 de marzo de 2013

LA CABEZA DE LA CRISIS ASOMA OTRA VEZ


LA CABEZA DE LA CRISIS ASOMA OTRA VEZ 

JESUS JIMENEZ LABAN

No quisiera ser agua fiestas, pero mis últimas lecturas me llevan a la conclusión de que estamos en camino a una nueva crisis financiera. 

Estados Unidos, locomotora económica del resto del mundo, está en problemas. Despues de la crisis hipotecaria -créditos hipotecarios más caros que las casas-, muchos perciben que no hay sinceramiento en las cifras de la crisis. 

Varios estudios dicen que continúa la crisis global que empezó en Estados Unidos en el 2008. No hay brújula.

Un analista recordó hace poco en un foro de exportadores este drama: 50 millones de personas pobres. 46 millones de personas sin seguro. Deuda estatal del 100% del 
PIB . 14 Billones de dólares.

Y en Europa los bancos han recibido dinero pero no lo están prestando ni a las empresas ni a las personas. La economía se encuentra estancada.

Los remedios aplicados por los gobiernos para curar la enfermedad no ha surtido efecto. Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, usa una figura inteligente para ilustrar esto:

Conducir por encima del límite de velocidad en las autopistas de los mercados de acciones y crédito se siente bien, principalmente gracias al combustible barato que brindan las autoridades monetarias. Pero, a la larga, el abismo aparecerá. 

Sea como fuere, el dinero fácil puede ensanchar la vía hacia una crisis. Esto tiene que ver con los bonos basura que ofrecen alto rendimiento pero no serán sostenibles en el tiempo. Han caído de forma marcada recientemente. O una caída brusca del retorno sobre valores o de las tasa de interés para los fondos de inversion y fondos que cotizan en bolsa y que invierten en bonos de alto rendimiento. Todo esto ahuyentaría las colocaciones de los fondos de inversión desestabilizando el mercado. 

Estos fondos no son poca cosa. En 2000, este tipo de fondos administraban unos US$15.000 millones. Para fines de 2012 se había disparado a alrededor de US$400.000 millones., dicen estudios.

La economia estadounidense podría sufrir aun más si no hay acuerdos entre republicanos y demócratas para aprobar más impuestos para evitar recortes automáicos de gastos.

Quiere esto decir que lo que viene es una situación preocupante , como lo reafirma el propio presidente Barack Obama: "No anticipo una gran crisis financiera, pero la gente saldrá herida". 

Esto es lo que están viendo los propios funcionarios del gobierno americano, sus especialisas y sus técnicos. "No todos los estadounidenses sentirán el dolor de los recortes inmediatamente, pero cientos de miles al final sentirán los efectos en la forma de licencias, despidos y recortes de salarios. Habrá que ver cuál es el desenlace final"

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