martes, 28 de mayo de 2013

LOS OJOS Y OIDOS DEL PRESIDENTE

LOS OJOS Y OIDOS DEL PRESIDENTE

JESUS JIMENEZ, presidente de CENTRUM LABAN, la nueva frontera en inversiones, negocios e información

Algunos se imaginan que los agentes de un servicio de inteligencia, cuya función es espiar, son como los personajes de la televisión que guardan sus micrófonos en el forro de sus sacos, usan teléfonos ocultos y armas sofisticadas como las de James Bond. O que transmiten mensajes con una red de colaboradores o chuponean, interceptan o intervienen las comunicaciones del enemigo para que el presidente de un país esté súper informado y tome decisiones a tiempo.

Parcialmente es así. Sus miembros no se conocen entre sí, pero en algunos países como Suecia se conocen entre ellos y comparten información. Pero un servicio de inteligencia, como lo define la teoría constitucional es el que vela por la seguridad y la defensa nacional -que somos todos- así como las actividades ilicitas del crimen callejero y del crimen organizado, incluyendo al narcotráfico. 

Por supuesto, todo servicio de inteligencia es muy importante en un país sobre todo para cumplir con los propósitos arriba señalados. Son, en esencia, los ojos y oídos del Presidente. Pero esto no supone que la información levantada por los servicios de inteligencia -que los hay en institutos armados y de la policía- lleguen sólo al presidente. Muchas veces es información que queda en otras dependencias para ser depurada antes de subir al campo de la más alta magistratura del país. 

Vistas así las cosas, son necesarios los servicios de inteligencia, siempre y cuando no se utilicen en propósitos para los cuales no fueron creados.

La inteligencia está en todas partes. Podríamos tener a un agente dentro de una universidad, en medio de las filas de los manifestantes, cerca al altar de un templo o escabullido y oculto entre ambulantes, terroristas y narcotraficantes. Es necesario hacerlo, dice la doctrina policial, para prevenir situaciones y adelantarse a las circunstancias para evitar hechos lamentables.

Si todo es así como se pinta, cuál es el problema de los servicios de inteligencia. Ninguno. Dicho de otro modo, el problema empieza cuando estos servicios se extralimitan en sus funciones, es decir, se convierten en un sistema de apoyo político, en un soporte de propaganda con el objetivo de lograr intereses políticos, de persecución de los líderes de la oposición o de reglaje a los periodistas. Es decir, empiezan a ver como súper o como enemigos a los que están en contra de quien se encuentra gobernando en el poder. Buscan el lado oscuro de algún personaje para luego chantajear, silenciar o controlar a alguien, dicen los analistas, tal como se vio en el servicio de Montesinos. 

Salirse de la raya, salirse de control, ir más allá del límite para ser lo que son constituye un problema y un dolor de cabeza para las democracias, incluyendo a veces a mandatarios y funcionarios de alto rango. 

¿Por qué estoy escribiendo tanto acerca de los servicios de inteligencia? Muy simple. A nivel empresarial, político y mediático se habla de supuestas prácticas montesinitas en Perú. Pero como reconocen aquellos que sospechan, tienen la sensación de que esto ocurre, son sólo especulaciones porque no existen pruebas. 

Uno de los primeros en hablar sobre el tema fue el ex presidente Alan García, quien sugirió estar sufriendo interceptaciones. Su correo va a dos puntos distintos y eso le preocupa, dice. 

Sin embargo, basado en evidencias, el ex ministro del interior Fernando Rospigliosi muestra su preocupación porque al servicio de inteligencia en Perú se le ha aumentado los recursos en un 776 por ciento para cubrir los denominados gastos reservados. Dice que se están utilizando (el presupuesto) para adquisiciones, cosa que es irregular. Son gastos para hacer operaciones. Como son gastos fuera de control, las adquisiciones se hacen en negro" Es más, cree que están usando gente de otras instituciones y también instalaciones, aparte de las que alquilan, de otras instituciones

Llama la atención que también la líder del PPC, Lourdes Flores empezara a hablar de "pequeños montesinos", aunque luego suavizara el tono, tras las declaraciones del presidente del Consejo de Ministro Juan Jiménez negando ese tipo de prácticas en el actual gobierno. Jiménez negó las acusaciones de que el Gobierno está reequipando el sistema de inteligencia para perseguir a actores políticos. Es más, ha invitado a la oposición a sentar la denuncia con pruebas ante el Ministerio Público.

El Empresario Julio Favre, ex presidente de la CONFIEP no va más allá. Sólo recuerda que los servicios de inteligencia fueron desactivados por el ex presidente Valentín Paniagua y ni Toledo ni García hicieron algo por reconstruirlos. Los dejaron con gente ineficiente y sin ninguna función, dice. Cree, sin embargo, que este gobierno, a lo mejor, se le ha pasado la mano. Los gastos reservados también son necesarios para el espionaje, para conseguir datos, pero si se van al otro extremo y comienzan a actuar como (Vladimiro) Montesinos, lógicamente vamos a estar en problemas muy pronto"

En declaraciones políticas el actual ministro de Defensa Pedro Cateriano ha expresado su preocupación por este tipo de especulaciones. Rechazó las críticas Alan García y Jorge del Castillo

Recuerda que durante el primer gobierno de García hubo espionaje a opositores con el general Díaz, conocido como cucharita Díaz, algo que ha dicho de manera pública. Tampoco, se conoce el resultado final de las investigaciones en torno al caso Business Track. El ex presidente García refiere que esto no está probado.

Pero así están las cosas. La sensación -no hay pruebas- es que se está chuponeando a políticos y periodistas. No hay un solo día en que los articulistas de mayor valor y respeto en el medio no mencionen el tema. Esto explicaría por qué el mismo presidente del Congreso Víctor Isla Rojas negó que al interior del gobierno exista un presunto "cogollo montesinista"

Como se ve, aquí no se critica que el Perú no tenga un buen servicio de inteligencia. Es necesario para proteger a la nación, la integridad territorial y fortalecer la defensa nacional. Pero el problema es que queden rezagos del pasado y que estén operando en lugares clave del aparato del estado alejados de su misión y totalmente desviados hacia objetivos políticos o reglaje de líderes de opinión para que quede sólo una voz.

Nadie niega que los ojos y oídos del presidente necesiten de información clave para una toma de decisiones oportuna como lo hace un empresario con su inteligencia comercial. El problema es la desviación y eso sí tiene que ver con los puntos más sensibles de un país en democracia. 

Que esto que queda escrito sea parte de una pesadilla y nunca llegue a ser real.

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