martes, 28 de mayo de 2013

POR UN PERU EN CRECIMIENTO Y MENOS RUIDO POLITICO

ECLIPSE PARCIAL EN LA POLITICA DE PERU:
¿ES QUE NO EXISTE UN METODO DE ACCION PARA SALIR ADELANTE?

JESUS JIMENEZ es presidente de CENTRUM LABAN, la nueva frontera en inversiones, negocios e información

Hay que apagar el conflicto. El Perú reclama distensión política. Nada mejor para el país que la construcción de la unidad. El motor de esta decisión puede partir de un interés común: el empleo que le falta a millones de peruanos.

Se requiere para ello "desalanizar", "desollantizar" y "destoledizar" el conflicto político que está haciendo daño al país sin que esto signifique "borrón y cuenta nueva" u olvidar la conveniencia de seguir la hoja de ruta puesta en evidencia con el nuevo paquete de promoción de inversiones. 

Lo que quiero decir es que un asunto as investigaciones a dos ex presidentes sobre adquisiciones inmobiliarias- que debió quedar en manos del los fiscales y de los jueces, se ha convertido en caballito de batalla electoral, método de acción para desgaste mutuo de oficialistas y opositores y creación de una tendencia peligrosa que generar incertidumbre afectando la venida de inversiones. 

Dejar que el país se descarrile y retroceda en lo avanzado. ¿Quién va a estar de acuerdo con eso? Sólo lo corruptos, los que quieren tapar el sol con un dedo, puesto que los otros niveles de la vida nacional están siendo perjudicados, especialmente los más débiles.

Vale recordar que en la medida que las inversiones disminuyan habrá menos empleo. Y en la medida que se desgaste el poder por cuestionamientos -legítimos o no- eso generará desconfianza empresarial, postergación de proyectos y aumento de las especulaciones acerca de un poder en la sombra que operaría o estaría operando a espaldas del presidente y de los propios ministros, según varios analistas.

Entonces, lo que queda aquí es corregir el comportamiento de acusaciones mutuas y dejar que sean las autoridades judiciales las que administren justicia, en tanto el Ejecutivo y el Congreso construyen las nuevas leyes de poder para amortiguar el golpe o estrago que puede generar la crisis externa, disminuir el impacto en las inversiones de esta crisis y de tramitología burocratica y crear condiciones para acelerar la inclusión social como soporte de la democracia. 

No me parece gracioso ni alentador saber que la economía del primer trimestre está en 4.8. Tampoco que se haya puesto como techo 6 por ciento de crecimiento en este año y de 3 a 4 por ciento el próximo si esta tensión política se agrava. Por fortuna, el empresariado ha dicho que volverá a apostar por la economía del Perú tras conocer el nuevo paquete de promoción de inversiones.

No podía ser de otro modo. La vieja costumbre de ganar aceptación con baños de popularidad a costa del deterioro económico y político del adversario, resulta ahora perversa. No se puede hace eso, no es moral hacer marketing político para destruir al adversario cuando de un programa económico -que debe seguir profundizándose- dependen millones de pobres en el Perú. 

Tampoco me alegra que esta crisis política haya perforado la popularidad del mandatarioOllanta Humala, asi como la de los ex presidentes Alan García y Alejandro Toledo, envueltos en escándalos. No se trata de medir la aprobación o desaprobación del presidente sino del impacto que tiene esta crisis en todos los líderes de los partidos, algo que puede llegar a una peligrosa desafección popular. Se está viendo en las encuestas. Unos más otros menos, pero todos pierden.

¿Quién gana? El partido que no se mueve, el que guarda perfil bajo, o el aventurero o otusider que aparece de un momento a otro. Y que en un momento de mayor desgaste, puede dar el zarpazo para la llegada al poder . La gente pierde la memoria muy fácilmente, 

A mí me parece que los que se muestra defraudados con los líderes políticos, la política, son segmentos A y B, pero los que realmente están sufriendo son los segmentos C, D y E que sienten el aumento de los precios de los alimentos. 

Este es el momento combatir la corrupción -caiga quien caiga- de afinar las estrategia en la lucha contra el crimen callejero y el organizado y que la gente no tenga la sensación que en este país reina la impunidad.

No, señores. Tienen que sentarse a dialogar por el país, poniendo en cuerdas separadas lo que esta el apuntalamiento de la democracia y los procesos judiciales por suspuesta corrupción, haciendo la salvedad, que se olvida ahora, que toda persona goza de la presunción de la inocencia mientras no se pruebe lo contrario. 

Salgamos pues de este eclipse de la política y arrojemos luces todos juntos para que no se descarrile la economía del país. Fácil es ponerse en el balcón mientras el barco se hunde o echar la culpa a otro cuando se puede asumir una conducta proactiva, preventiva con amor por el Perú. 

Por consiguiente, quisiera repetir lo que he escrito al inicio. Hay que apagar el conflicto. El Perú reclama distensión política. Nada mejor para el país que la construcción de la unidad, a partir de un interés comun: la generación de empleo, la bandera de la paz social.

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